La ex senadora y periodista María Eugenia Estenssoro conversó con ComunicaRSE sobre la transición hacia una economía baja en carbono y cómo cree que impactará en el futuro de la industria petrolera. También describió su nuevo libro “Argentina Innovadora” y el potencial de los emprendedores y de la innovación para luchar contra la pobreza y aprovechar las oportunidades del nuevo siglo. Finalmente, destacó el valor del liderazgo femenino como forma de potenciar el cambio social.

María Eugenia Estenssoro nació en una familia de pioneros y empresarios vinculados a la industria petrolera. Todos recuerdan a su padre, José “Pepe” Estenssoro, dirigente petrolero de YPF Argentina en la década de los noventa; pero también a su abuelo Jorge Estenssoro y a su bisabuelo materno de apellido Lavadenz, ambos fundadores de esta industria en Bolivia.

Le preguntamos a María Eugenia Estenssoro qué opinaba sobre el futuro de la industria petrolera ante los desafíos climáticos y la transición a las energías renovables. Afirmó ser optimista por la transición hacia las energías renovables y las describió como una “gran noticia para la humanidad”. Reconoció las características depredadoras de la industria petrolera y su limitado futuro ante el precio bajo del barril y las nuevas oportunidades que abren las renovables.

“Aprender a usar las energías renovables nos va a cambiar la cabeza y nos permitirá ir hacia una economía circular y cambiar el paradigma depredador de consumo y desperdicio. Pese a los vaticinios negativos que trae este siglo como el cambio climático, creo que se van a producir cambios importantes en nuestros hábitos de consumo y en nuestro paradigma de producción”, destacó Estenssoro.

A continuación cuestionó que la Argentina haya perdido su autonomía energética y que dependa tanto de la importación de energía para mantener su demanda interna. Pero mostró satisfacción de que se contrapese esto con inversiones en energías renovables, mencionando las últimas licitaciones públicas que movilizaron mil quinientos millones de dólares.

“La Argentina desde los años 60 en adelante tenía una importación marginal de hidrocarburos, y hoy este punto tiene un peso enorme. Millones de dólares están siendo destinados a importar gas en lugar de destinarlos a la educación y a generar trabajo y desarrollo. Creo que el cambio climático es un llamado de atención para la industria petrolera local porque estamos en una cuenta regresiva y si no se hacen pronto las inversiones puede que no se logren hacer nunca. Creo que hay que tener mucha conciencia del cambio de paradigma energético en el que estamos transitando”, agregó.

Sostuvo que sigue soñando en una Argentina emprendedora, esa que proyectaban sus padres cuando llegaron de Bolivia a trabajar a este país, y que por eso publicó- junto a Silvia Naishtat- el libro “Argentina Innovadora” para motivar a seguir pensando en este potencial.

El libro cuenta las historias de argentinos -emprendedores, científicos, artistas- que en medio de la crisis de 2001 fueron capaces de “pensar en grande y saltar por encima de los cercos mentales”.

En la presentación del libro en diciembre pasado, Estenssoro vinculó la innovación con la baja de la pobreza. Le preguntamos cómo creía que se daba esta relación y respondió que se trata de una cuestión de visión política y de país.

“Necesitamos encaminar a la Argentina a ser una marca científica y tecnológica para la región y el mundo. Tenemos el potencial para dejar una marca en biotecnología y en tecnología para el agro, en informática, en inteligencia artificial, en educación, y hasta en contenidos audiovisuales y culturales. Por eso en el libro contamos el caso de Campanela como productor de exportación. Debemos de dejar de mirarnos el ombligo y salir a competir con el exterior. Al igual que los futbolistas argentinos se comparan con los mejores, y van y juegan en los mejores equipos del mundo, eso mismo debemos hacer en ciencia, en educación, en contenidos culturales”.

A continuación, mencionó que la organización que ayudó a fundar en Argentina- Endeavor- cumple 20 años promoviendo redes de emprendedores de “alto impacto”. Destacó que desde sus inicios los talentos argentinos eran los que mejor se desempeñaban. Fue la cuna de dos de los unicornios latinoamericanos del nuevo siglo, Mercado Libre y Globant. Estenssoro destacó que el nuevo desafío para el sector privado no es el cambio tecnológico sino el “cambio de civilización y de paradigma” que se abre con estos nuevos emprendimientos.

“Los autos autónomos, la inteligencia artificial y la robotización están a la vuelta de la esquina. Si seguimos en este ritmo pero manteniendo una educación del siglo XX no vamos a estar listos para enfrentar los desafíos y oportunidades. La Argentina tiene que darse cuenta de que necesita prepararse para competir en este nuevo paradigma de la interconectividad”.

María Eugenia Estenssoro ha tratado de incidir desde todos los sectores, ha pasado por el mundo de la política, del sector privado y ahora está trabajando desde la sociedad civil. Le preguntamos dónde cree que se incide más y en qué sector se puede generar un verdadero cambio social.

“Yo creo que cada uno puede aportar desde el lugar donde se encuentre. Obviamente desde la política, en teoría, es donde más se podría aportar, pero no es fácil porque hay intereses contrapuestos y los tiempos son más lentos. Pero también se puede aportar desde el sector privado al cambio social. Para ello hay que dejar de pensar sólo en el lucro sin importar a quién dejo atrás en el camino. Las ONG, por otro lado, pueden generar cambios más específicos y focalizados, y resultados más rápidos. Pero creo que tiene que ver con la actitud con la que encaramos el trabajo. Al final de cuenta todos hacemos política porque desde nuestros pensamientos, actitudes y acciones todos colaboramos en construir un mundo mejor o en destruirlo”.

Por último, le preguntamos a Estenssoro por su militancia por la cuestión de género y su participación del W20 hace unas semanas. María Eugenia Estenssoro, junto a Susana Malcorra, impulsaron en la Argentina al International Women Forum, una red de mujeres líderes, cuyo capítulo local preside hoy la periodista de Clarín Silvia Fesquet. Además, fue fundadora de la revista “Mujeres y Compañía” en los 90, que buscaba promover otra imagen de la mujer distintas a las de las revistas de moda. Le preguntamos por su opinión sobre el liderazgo femenino y la nueva presión pública por la cuestión de género.

“Creo que las mujeres tenemos las cualidades que se necesitan para el nuevo liderazgo de este siglo. Hoy ha cobrado una nueva importancia la inteligencia interpersonal y emocional, ya no solo las habilidades técnicas. Se trata de un nuevo tipo de liderazgo, uno que impulse las capacidades del equipo y su desarrollo personal. Este nuevo paradigma calza muy bien con el perfil de liderazgo femenino porque hemos cultivado estas habilidades y podemos marcar una diferencia en la sociedad. Pero creo que es necesario resaltar que el principal cambio logrado por el feminismo es el cambio de mentalidad de las mujeres, de pensarse más que sólo madres y esposas y empezar a verse como líderes. Pero la sociedad no cambió, las estructuras laborales y sus horarios siguen siendo masculinos y no están pensados para la mujer y la familia. Por eso la mujer no da un salto todavía porque no cambiaron las estructuras. De todas maneras creo que estamos viviendo un momento interesante en la Argentina y estos temas se están incluyendo en la agenda pública. Me parece muy bueno que la presidencia hable de una agenda vinculada a la ética del cuidado, en lugar de sólo hablar de los ejes económicos. El tema género no es solo hablar del acceso de la mujer al mercado laboral y sus condiciones, hay una agenda más amplia de género, que finalmente es una agenda social”.

Sobre el rol de las empresas en la promoción de la cuestión de género afirmó:

“Las empresas exigen cada vez más trabajar a horarios insalubres. Es necesario que las empresas se pongan a pensar cómo pueden compatibilizar el trabajo con la vida familiar y encontrar un equilibrio. Esto es pensar en sustentabilidad, esto es pensar en el largo plazo. Esa es la agenda de género que debemos promover. Para que lleguen más mujeres a los puestos de dirección es necesario este cambio, porque si tengo que elegir entre ser jefa y cuidar a mis hijos, es obvia la decisión. Hay muchas cosas que cambiar, ya no en nuestro interior sino en la estructura social”.

Fuente: ComunicaRSE