La falta de previsión en materia energética, en este momento, pasa la factura al gobierno de Enrique Peña Nieto y a la sociedad mexicana, cuyo prolongado letargo se refleja en la molestia generalizada por el incremento a los precios de la gasolina.

Respecto al gobierno y al uso de hidrocarburos, existen diversas inconsistencias. En documentos oficiales se señala que, la identificación anticipada de los requerimientos energéticos que permitan el desarrollo de la actividad económica, es crucial para el país.

De acuerdo con el documento Energías Renovables: Estudio del Marco Jurídico Actual, de Políticas Públicas, Derecho Comparado a nivel Estatal e Internacional, de los Dictámenes aprobados en las Leyes Secundarias en Materia Energética y Opiniones Especializadas, publicado en 2014 por la Dirección General de Servicios de Documentación, Información y Análisis de la Cámara de Diputados, la previsión tiene como fin asegurar el uso y abastecimiento de energía de las actividades productivas, asimismo, esto cobra importancia ante la caída en la producción petrolera, la disminución de la capacidad de refinamiento de petrolíferos en el país y la creciente demanda nacional de gasolinas.

Respecto a la sociedad, el estudio menciona el crecimiento del parque vehicular en el país que, a manera de conjetura, puede asociarse a la posesión de un automóvil como símbolo del statu quo; sentimiento evidente y tangible en las protestas del rechazo al gasolinazo y cuya esencia es el aumento en el costo de mantener un coche, quizá no sólo por cubrir las necesidades de transporte.

En esto convergen los dos temas que se mencionan: las energías renovables y la ampliación y mejora del transporte masivo. Con relación a esto, el director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Enrique Cabrero Mendoza refirió que el potencial de México en energías limpias debería permitir sustituir los combustibles fósiles; además, con esto se mitigarían las repercusiones por las variaciones en los precios internacionales del petróleo y se evitaría aumentar el daño al medio ambiente.

No obstante, aunque el titular de Conacyt refirió que se necesitan fuertes inversiones en el sector, México ha sido uno de los países de Latinoamérica que más ha invertido en energías renovables, al destinar a este rubro 3 mil 900 millones de dólares en los últimos años, según cifras de la Organización de Naciones Unidas.

A eso se añade que las energías solar y eólica son de bajo costo; de hecho, son más baratas que el carbón y el gas. Esto se relaciona con las opciones de transporte, donde Holanda es buen referente, de acuerdo con El País, a partir de enero de este año, los trenes en ese país funcionan únicamente con energía eólica, en los cuales se efectúan 1.2 millones de viajes y se transportan unas 600 mil personas; asimismo, el rendimiento de la energía renovable es extraordinario, pues un molino de viento en una hora es capaz de producir suficiente energía para que un tren cubra un tramo de 200 kilómetros. Por supuesto, el uso de los trenes eólicos forma parte de una estrategia a largo plazo y de mejora continua para contar con alternativas de transporte más ecológicas y prescindir cada vez más del automóvil.

A pesar de que en México el uso de las energías renovables es incipiente, parece que la política tiene un sesgo favorable hacia energéticos más limpios y económicos; en este sentido, más allá de las justificaciones del gobierno por el incremento en el precio de la gasolina o del repudio a la medida, será conveniente que el gobierno, en conjunto con la sociedad, busque el desarrollo de más opciones de transporte que no perjudiquen el bienestar ni al medio ambiente, sólo así será posible hacer frente a esta crisis.

Fuente: NTR Zacatecas